
Tras nuestra crisis de adolescencia, ¿llega la esperanza de la armonía?
En el documental Ecocidio, la intervención de Mónica Gagliano1 es portadora de un mensaje de profunda esperanza. Compara la relación que nuestra civilización mantiene con la Tierra con los diferentes estadios de desarrollo del ser humano. Para ella, en la vida de un humano, como ocurre con nuestra relación con la Tierra, atravesamos diferentes etapas, que van desde la dependencia necesaria, como ocurre con los niños, hasta la búsqueda frenética de la independencia con la que sueñan los adolescentes, para alcanzar finalmente la conciencia de la interdependencia propia de los adultos.
¡Su propuesta es muy interesante! Intentemos comprender de qué manera nuestra cultura ha podido percibir su relación con el resto de la Naturaleza y comparémosla con los tres estadios de evolución propuestos. El período de la infancia correspondería con la aparición del Homo Sapiens. La historia dominante nos dice que, en esos momentos, dependíamos totalmente de la Naturaleza y no teníamos forma alguna de defensa ni de protección. La especie humana estaba totalmente sometida a su entorno. Poco a poco, sentamos las bases de nuestros sueños de independencia, desarrollando herramientas y formas de protección, y aprendiendo a producir nuestros propios alimentos. El desarrollo de la ciencia y del pensamiento, que se acelera bruscamente a partir del siglo XVII, representa el comienzo de nuestra adolescencia y de nuestra briosa carrera hacia la independencia. Las sociedades occidentales intentan desentrañar los misterios de la Naturaleza y dominar sus leyes para liberarse de su dependencia. El espíritu cartesiano instaura una cultura profundamente antropocéntrica al establecer una separación fundamental entre los seres humanos y el resto de la Naturaleza (esta noción se desarrolla en los Temas 4 y 6). Como señala Sofia Stril-River2, esta separación intelectual conduce, con el paso del tiempo, a una sed de dominación por parte del humano sobre la Naturaleza por una parte, pero por otra arrastra al ser humano a una espiral de dominación y de explotación de sí mismo. No es casualidad que la mayor parte de las sociedades y de las tradiciones que han apreciado y han preservado esta cultura de la Naturaleza hayan sido aniquiladas o desestructuradas culturalmente en los últimos miles de años. Las sociedades occidentales, cegadas por valores centrados únicamente sobre sus propios intereses y hechizadas por la convicción de su misión "civilizadora", las han combatido o transformado por las buenas o por las malas, porque también representaban una amenaza. Como destaca Sofia Stril-River, las sociedades occidentales han "occidentalizado" progresivamente a las otras culturas y han impuesto sus propios valores, profundamente desviados de la Naturaleza, arrastrándonos sin querer hacia el abismo…
Hoy en día, toda la especie humana está sumida en la confusión. Ante los cambios dramáticos del sistema Tierra (concepto desarrollado en el Tema 3), nos enfrentamos a la realidad de que es totalmente imposible ser independientes del sistema en el que vivimos, ya se trate del resto de la sociedad o de la biosfera en su conjunto.
Entonces, ¿estamos cambiando?
¿Podría ser que nuestra carrera por la independencia no sea más que una quimera que nos obliga a seguir caminando, como sonámbulos, por este estado de adolescencia patológica?
En cualquier caso, Mónica Gagliano detecta una señal positiva en el periodo crítico y liminal que atravesamos: ¿Y si este periodo fuera el tránsito de nuestra adolescencia, que se ha vuelto francamente morbosa, a nuestra madurez adulta? El ritual de paso sería volver a aprender a cuidarnos: cuidar de nuestro entorno, cuidar de los demás y, por supuesto, cuidar de nosotros mismos. Para ello, Monica Gagliano3 nos invita en primer lugar a «observar lo que nos perturba, en lugar de perturbar lo que observamos». Tomarse el tiempo de parar, escuchar y observar. Sin duda, este planteamiento está reñido con la sociedad en que vivimos hoy. Cuestiona fundamentalmente nuestra relación con el tiempo y la cultura de inmediatez que se impone mundial y digitalmente. Nuestra relación con la tecnología digital se desarrolla con más detalle en el Tema 9. Y observar a los seres vivos significa observar todo su ciclo... lo que también nos lleva a otra característica de nuestra adolescencia: nuestro miedo a la muerte, un tema tabú. Por el momento, preferimos refugiarnos en la búsqueda de la inmortalidad abrazando ingenuamente el transhumanismo.
Pasemos a la siguiente fase, a la “civilización materialista” de la edad adulta. Para Sofia Stril-Rever, la Naturaleza ya no debe verse como ese almacén de recursos comunes que hay que explotar, sino como un oasis de vida único en el que está en funcionamiento un proceso sagrado (que merece algunos sacrificios). A lo largo de este periodo, recuperamos poco a poco la conciencia de lo que nos une, en lugar de ver lo que nos separa. Fritjof Capra, físico especializado en la teoría de sistemas, demuestra que "los grandes problemas de nuestro tiempo (superpoblación, pobreza, contaminación, disminución de la biodiversidad, conflictos, etc.) no pueden entenderse de forma aislada. Son problemas sistémicos, lo que significa que todos ellos son interdependientes". Esta base común de dificultades parece provenir de nuestra percepción fragmentada de nosotros mismos y del mundo. En última instancia, todos estos problemas deben considerarse distintas caras de la misma crisis, que es, ante todo, una crisis de percepción". En el documental, Toni Frohoff4 explica también que aprender a coexistir con otras especies se está volviendo tan importante como aprender a coexistir dentro de nuestra propia especie. Nuestra supervivencia depende en parte de este proceso de aprendizaje. Esto nos exige reinventar nuestras democracias, reconstruir nuestras instituciones para que sean aliadas del sistema Tierra, educar a nuestros niños/as y adolescentes en la armonía con la Naturaleza, reforzar su sentido del asombro y su espíritu de colaboración. De hecho, no hay nada dramático en ser interdependientes. Quizás sea el momento adecuado de dejar atrás la pregunta “¿qué tipo de planeta dejaremos a nuestros hijos?” para pasar a “¿qué tipo de hijos dejaremos a nuestro planeta?”.
No olvidemos que el tránsito representa una fase en sí misma. Por eso, para Monica Gagliano, asistimos simultáneamente “al estallido del comportamiento destructivo del adolescente” y al surgimiento de nuevas fuerzas creativas. Este tránsito nos lleva hacia la edad adulta, la edad de la sabiduría, es decir, a la conciencia de la interdependencia. En cuanto a la definición del cambio necesario para alcanzar la edad adulta, podríamos tomar prestado el término «revolución holística» utilizado por el Dalai Lama en el documental. Pero lo más sorprendente es que todos los participantes en el documental hablan de ello cada uno a su manera: para nuestra civilización, llegar a la edad adulta y tomar conciencia de la interdependencia supone un gran salto adelante. Como dice Gus Speth5, "antes pensaba que los principales problemas ambientales eran la pérdida de biodiversidad, el colapso de los ecosistemas y el cambio climático. Pero me equivocaba. Los principales problemas ambientales son el egoísmo, la codicia y la apatía, y para resolverlos necesitamos una transformación espiritual y cultural. Y los científicos no sabemos cómo hacerlo". Esta transformación es nuestro mayor reto, el más inmediato...
En el documental Ecocidio, la intervención de Mónica Gagliano1 es portadora de un mensaje de profunda esperanza. Compara la relación que nuestra civilización mantiene con la Tierra con los diferentes estadios de desarrollo del ser humano. Para ella, en la vida de un humano, como ocurre con nuestra relación con la Tierra, atravesamos diferentes etapas, que van desde la dependencia necesaria, como ocurre con los niños, hasta la búsqueda frenética de la independencia con la que sueñan los adolescentes, para alcanzar finalmente la conciencia de la interdependencia propia de los adultos.
¡Su propuesta es muy interesante! Intentemos comprender de qué manera nuestra cultura ha podido percibir su relación con el resto de la Naturaleza y comparémosla con los tres estadios de evolución propuestos. El período de la infancia correspondería con la aparición del Homo Sapiens. La historia dominante nos dice que, en esos momentos, dependíamos totalmente de la Naturaleza y no teníamos forma alguna de defensa ni de protección. La especie humana estaba totalmente sometida a su entorno. Poco a poco, sentamos las bases de nuestros sueños de independencia, desarrollando herramientas y formas de protección, y aprendiendo a producir nuestros propios alimentos. El desarrollo de la ciencia y del pensamiento, que se acelera bruscamente a partir del siglo XVII, representa el comienzo de nuestra adolescencia y de nuestra briosa carrera hacia la independencia. Las sociedades occidentales intentan desentrañar los misterios de la Naturaleza y dominar sus leyes para liberarse de su dependencia. El espíritu cartesiano instaura una cultura profundamente antropocéntrica al establecer una separación fundamental entre los seres humanos y el resto de la Naturaleza (esta noción se desarrolla en los Temas 4 y 6). Como señala Sofia Stril-River2, esta separación intelectual conduce, con el paso del tiempo, a una sed de dominación por parte del humano sobre la Naturaleza por una parte, pero por otra arrastra al ser humano a una espiral de dominación y de explotación de sí mismo. No es casualidad que la mayor parte de las sociedades y de las tradiciones que han apreciado y han preservado esta cultura de la Naturaleza hayan sido aniquiladas o desestructuradas culturalmente en los últimos miles de años. Las sociedades occidentales, cegadas por valores centrados únicamente sobre sus propios intereses y hechizadas por la convicción de su misión "civilizadora", las han combatido o transformado por las buenas o por las malas, porque también representaban una amenaza. Como destaca Sofia Stril-River, las sociedades occidentales han "occidentalizado" progresivamente a las otras culturas y han impuesto sus propios valores, profundamente desviados de la Naturaleza, arrastrándonos sin querer hacia el abismo…
Hoy en día, toda la especie humana está sumida en la confusión. Ante los cambios dramáticos del sistema Tierra (concepto desarrollado en el Tema 3), nos enfrentamos a la realidad de que es totalmente imposible ser independientes del sistema en el que vivimos, ya se trate del resto de la sociedad o de la biosfera en su conjunto.
Entonces, ¿estamos cambiando?
¿Podría ser que nuestra carrera por la independencia no sea más que una quimera que nos obliga a seguir caminando, como sonámbulos, por este estado de adolescencia patológica?
En cualquier caso, Mónica Gagliano detecta una señal positiva en el periodo crítico y liminal que atravesamos: ¿Y si este periodo fuera el tránsito de nuestra adolescencia, que se ha vuelto francamente morbosa, a nuestra madurez adulta? El ritual de paso sería volver a aprender a cuidarnos: cuidar de nuestro entorno, cuidar de los demás y, por supuesto, cuidar de nosotros mismos. Para ello, Monica Gagliano3 nos invita en primer lugar a «observar lo que nos perturba, en lugar de perturbar lo que observamos». Tomarse el tiempo de parar, escuchar y observar. Sin duda, este planteamiento está reñido con la sociedad en que vivimos hoy. Cuestiona fundamentalmente nuestra relación con el tiempo y la cultura de inmediatez que se impone mundial y digitalmente. Nuestra relación con la tecnología digital se desarrolla con más detalle en el Tema 9. Y observar a los seres vivos significa observar todo su ciclo... lo que también nos lleva a otra característica de nuestra adolescencia: nuestro miedo a la muerte, un tema tabú. Por el momento, preferimos refugiarnos en la búsqueda de la inmortalidad abrazando ingenuamente el transhumanismo.
Pasemos a la siguiente fase, a la “civilización materialista” de la edad adulta. Para Sofia Stril-Rever, la Naturaleza ya no debe verse como ese almacén de recursos comunes que hay que explotar, sino como un oasis de vida único en el que está en funcionamiento un proceso sagrado (que merece algunos sacrificios). A lo largo de este periodo, recuperamos poco a poco la conciencia de lo que nos une, en lugar de ver lo que nos separa. Fritjof Capra, físico especializado en la teoría de sistemas, demuestra que "los grandes problemas de nuestro tiempo (superpoblación, pobreza, contaminación, disminución de la biodiversidad, conflictos, etc.) no pueden entenderse de forma aislada. Son problemas sistémicos, lo que significa que todos ellos son interdependientes". Esta base común de dificultades parece provenir de nuestra percepción fragmentada de nosotros mismos y del mundo. En última instancia, todos estos problemas deben considerarse distintas caras de la misma crisis, que es, ante todo, una crisis de percepción". En el documental, Toni Frohoff4 explica también que aprender a coexistir con otras especies se está volviendo tan importante como aprender a coexistir dentro de nuestra propia especie. Nuestra supervivencia depende en parte de este proceso de aprendizaje. Esto nos exige reinventar nuestras democracias, reconstruir nuestras instituciones para que sean aliadas del sistema Tierra, educar a nuestros niños/as y adolescentes en la armonía con la Naturaleza, reforzar su sentido del asombro y su espíritu de colaboración. De hecho, no hay nada dramático en ser interdependientes. Quizás sea el momento adecuado de dejar atrás la pregunta “¿qué tipo de planeta dejaremos a nuestros hijos?” para pasar a “¿qué tipo de hijos dejaremos a nuestro planeta?”.
No olvidemos que el tránsito representa una fase en sí misma. Por eso, para Monica Gagliano, asistimos simultáneamente “al estallido del comportamiento destructivo del adolescente” y al surgimiento de nuevas fuerzas creativas. Este tránsito nos lleva hacia la edad adulta, la edad de la sabiduría, es decir, a la conciencia de la interdependencia. En cuanto a la definición del cambio necesario para alcanzar la edad adulta, podríamos tomar prestado el término «revolución holística» utilizado por el Dalai Lama en el documental. Pero lo más sorprendente es que todos los participantes en el documental hablan de ello cada uno a su manera: para nuestra civilización, llegar a la edad adulta y tomar conciencia de la interdependencia supone un gran salto adelante. Como dice Gus Speth5, "antes pensaba que los principales problemas ambientales eran la pérdida de biodiversidad, el colapso de los ecosistemas y el cambio climático. Pero me equivocaba. Los principales problemas ambientales son el egoísmo, la codicia y la apatía, y para resolverlos necesitamos una transformación espiritual y cultural. Y los científicos no sabemos cómo hacerlo". Esta transformación es nuestro mayor reto, el más inmediato...
• Adolescence pathologique
• Occidentalisation
• Interdépendance
• Notre rapport au temps
• Transhumanisme
• Coexistence
• Devenir conscient
• Révolution holistique
HERRAMIENTAS EDUCATIVAS
Todos conectados, interdependientes/Symbiose 133, Réseau IDée
Magazine à destination des enseignants et éducateurs, numéro spécial avec une mine d’informations et d’outils pour mieux comprendre les interdépendances : l’être vivant n’est jamais seul, il n’est que relations. Téléchargeable gratuitement sur www.symbioses.be/consulter/133
Petite histoire commentée du rapport de l’Homme à la nature / FIEW
Dossier enquêtant sur les manières dont nous interagissons avec le reste du monde vivant. La « spirale dynamique » passe en revue les différents stades de l’évolution du monde et de la personne humaine au travers des civilisations. Téléchargeable gratuitement sur www.iew.be
DES ANIMATIONS
Les nombreux centres d’initiation à l’environnement proposent des animations, des formations et des ateliers de très bonnes qualités. Une recherche s’impose pour en trouver près de chez vous !
Réseau IDÉE (Belgique)
Réseau FRENE (France)
Réseaux locaux GRAINES (France)
sont des acteurs incontournables qui fédèrent l’éducation à l’environnement et rassemblent les offres et les outils pédagogiques.
DES LIVRES POUR VOUS NOURRIR
Manières d’être vivant / Baptiste Morizot
Très agréable à lire, il s’agit de refaire connaissance en partant pister sur le terrain : approcher les habitants de la Terre, humains compris, comme dix millions de manières d’être vivant. Dans cet hymne de l’interdépendance, on entrevoit des solutions...
La fabrique des pandémies / M-M Robin
Essai sur les nombreux liens entre la biodiversité et notre santé. La longue liste des maladies émergentes, d’Ebola à la Covid-19, mène à un constat sans appel : la cause première de ces épidémies est la destruction des écosystèmes. Et la conclusion imparable : le seul antidote est de traiter notre rapport au vivant.
Nature and the Human Soul / Bill Plotkin
Superbe livre, disponible qu’en anglais, il détaille merveilleusement bien les différentes étapes de développement de l’humain dans la perspective d’une société éco-centrée.
La toile de la vie : nouvelle interprétation scientifique des systèmes vivants / Fritjof Capra
Dans une approche éminemment systémique de nos problématiques, il tisse des liens dans ce vivant interdépendant et coexistant.
L’entraide, l’autre loi de la jungle / Gauthier Chapelle et Pablo Servigne
Ils montrent la richesse des relations de coopération et en démontrent comment l’entraide est bien un pilier indissociable de l’évolution.
RAYON BD
Le droit du sol / Étienne Davodeau
Ce roman graphique interroge merveilleusement bien notre rapport au sol tout au long d’un périple pédestre des peintures rupestres aux déchets nucléaires enfouis.
PUBLICATIONS
Rapport de l’IPBES / IPBES
Régulièrement mis à jour, similaire au GIEC dans son fonctionnement, cette plateforme d’expert analyse la biodiversité et les services écosystémiques. Ce rapport existe également dans une version « résumé pour les décideurs » vulgarisées et illustrées. Comme pour celui du GIEC, La version 2022, contenant des constats et des solutions, est aussi instructive qu’accablante.
Planète Vivante / WWF
Mis à jour annuellement, il donne un aperçu précis de l’état et de l’évolution de la biodiversité mondiale. Lecture incontournable pour tenir ses chiffres à jour et comprendre les nouvelles implications.
ACTUAR
Según sus intereses y su nivel de compromiso, hay muchas organizaciones que buscan voluntarios, militantes y activistas. Sobre este tema, podemos mencionar :
‣ Jane Goodall Institute
‣ Roots and Shoots
‣ Natagora
‣ WWF
‣ Greenpeace
Las redes siguientes reunen ofertas de empleo y busqueda de voluntarios. Consultenlo ya!
‣ Réseau IDÉE (Belgique)
‣ Réseau FRENE (France)
‣ Réseaux locaux GRAINES (France)
